viernes, 26 de agosto de 2011

Música de la colonia en Colombia

UN POCO DE HISTORIA…

1621 - Bedon

Los siglos XVI al XVIII, marcaron un hito en la historia de la colonia de muchas sociedades en Hispanoamérica tras la llegada de los europeos que trajeron consigo una serie de elementos que impregnarían con sus costumbres y creencias occidentales al ámbito tanto político, religioso, social, cultural y por supuesto, a la Música del continente americano. La identidad histórico-cultural del pueblo colombiano está conformada por: El indígena, el español y el africano. Su mezcla racial y cultural le asigna a Colombia un lugar especial entre las naciones tri-híbridas, de conformación especialmente mestiza. Durante los años del coloniaje otro elemento penetró en la cultura social de la etnia colombiana: el negro africano, traído en esclavitud. Este hombre se localizó en las costas atlánticas y pacifica, valles del Magdalena y el cauca y regiones diversas de las minas y las haciendas. Una reseña de la música y los músicos en el actual territorio colombiano, hace necesaria la referencia a un contexto general de orden político, económico y social que define, en forma más o menos concurrente, períodos en los cuales puede enmarcarse la actividad musical. Durante la administración de España en el actual territorio, pueden diferenciarse al menos tres grandes períodos. El primero de ellos, que se inicia en el siglo XVI, para Colombia, es el de los descubrimientos y la conquista. Unas poquísimas referencias documentales indican la presencia de la música venida de Europa. Se entiende como finalizado tal período, hacia mediados del siglo. Un segundo período se inicia con el establecimiento de las primeras audiencias y las primeras Leyes de Indias, promulgadas por Carlos V en Burgos, en 1542. La Iglesia y la música en esta época se relacionan en forma profunda y en el caso colombiano, es de particular importancia el desarrollo que tuvo ésta en la Catedral de Santafé de Bogotá, capital del Nuevo Reino de Granada. A principios del siglo XVIII y con las reformas introducidas por Felipe V, se puede ubicar una tercera etapa que finalizará con la emancipación. La documentación existente permite sostener, a manera de hipótesis, que las catedrales de las ciudades capitales de las demás provincias, afrontaron durante todo el período colonial mayores dificultades económicas, que impidieron la consecución de colecciones importantes de música escrita y la contratación de personas con conocimientos musicales suficientes para desarrollar una labor significativa.
Antes de continuar y a propósito de la estrecha relación que la música tiene con la iglesia católica, resulta oportuno citar la distinción que hace Andrés Pardo Tovar sobre la música religiosa en su obra de la Historia de la Música en Colombia. Afirma este autor que la cultura musical en Colombia durante el período Colonial nace en primera instancia como una "traslación" de la española y luego como una "transculturación" y que está signada en forma predominante por lo religioso y lo litúrgico. Distingue Pardo Tovar entre la música conventual de las diferentes comunidades religiosas establecidas; la música misional que surgió de las labores propias de la enseñanza y adoctrinamiento de la población aborigen, desarrollada en colegios y seminarios encargados de la preparación de los misioneros; la música parroquial, propia de las iglesias de las poblaciones criollas y de los pueblos "de indios", y la música eclesiástica utilizada en las catedrales e iglesias importantes. Otro hecho importante que cabe destacar de esta época, es que en el año de de 1533, Pedro de Heredia consiguió las Capitulaciones requeridas para el descubrimiento y conquista de la provincia de Cartagena  y en 1537, con el nombramiento del dominicano fray Jerónimo de Loayza como obispo de Cartagena, se adoptaron para ese obispado las costumbres de la iglesia de Sevilla. Pero más tarde, en 1547, Paulo IV ordenó para las catedrales del Nuevo Mundo la adopción de los privilegios y costumbres de esa catedral: ello implicaba entre otras cosas que seis "racioneros", personas que recibieran un salario, cantasen siempre las Pasiones y las Tinieblas. Era costumbre que el Maestro de Capilla se encargase de toda la programación musical y de la enseñanza de la música polifónica; un segundo maestro debía enseñar el canto llano a los integrantes del coro. La iglesia de Cartagena en 1542 contaba con un capítulo catedral. Se inicia entonces la primera referencia de importancia para la historia de la música en el país, a través de la figura del tesorero Pérez Materano promovido a deán en 1545.
 LA MUSICA DE SANTAFÉ DE BOGOTÁ
Curiosamente, la pequeña ciudad que era Santafé de Bogotá, en las últimas décadas del siglo XVIII, conservaba, como una constante de su fisionomía colonial, una triple actividad musical: la religiosa, que se desarrollaba en los templos y conventos; la mestiza o popular, de arraigo campesino e indígena, y la llamada “culta”, o erudita, de influencia europea. La actividad musical ligada a la liturgia estaba destinada a conferir un relieve especial a las ceremonias del culto en las iglesias, particularmente en la catedral de Santafé de Bogotá. En el siglo XVIII había tradición de canto gregoriano, aprendido en hojas del ritual traídas de España y orientado por sochantres de buena calificación. Los capellanes y maestros de capilla gestionaban la importación de instrumentos de música como arpas, oboes, violines, violas, flautas, clarinetes, chirimías, etc., cuya ejecución corría a cargo de músicos formados en las disciplinas eclesiásticas. La tradición de música religiosa, dentro de los cánones, se inició con el Presbítero bogotano Juan de Herrera y Chumacero a quien don José María Caicedo y  Rojas calificó como “el padre de la música en la ciudad”.
Jose Cascante (1646-1702) - Nuestra señora de la soledad  


Finalizado el siglo XVI, quedan entonces como figuras relevantes para la historia musical el compositor Gutierre Fernández Hidalgo, Maestro de Capilla de la catedral de Santafé de Bogotá, el deán de la catedral de Cartagena Juan

Pérez Materano, y el canónigo Gonzalo García Zorro. Como escuelas, las registradas a propósito de las catedrales de Santafé y Popayán y la presencia ocasional en las referencias bibliográficas, de libros de canto llano y de instrumentos musicales, sin especificación alguna. En 1599 fue nombrado arzobispo de Santafé de Bogotá fray Bartolomé Lobo Guerrero, quien permaneció en el cargo hasta 1609, año en que fue trasladado a Lima. Entre sus labores se destacan la contratación del español Francisco de Páramo para copiar treinta y dos libros corales de canto llano. Iniciado el siglo XVII, los misioneros de las órdenes religiosas entonces autorizadas para establecerse en el Nuevo Reino de Granada, impusieron como práctica la enseñanza de la música en las doctrinas y misiones que les fueron confiadas. Existen numerosas referencias a la labor musical de los misioneros en todo el territorio colombiano. Dice Andrés Pardo Tovar: "Muchas debieron ser las concesiones que los maestros evangelizadores hicieron a los repertorios populares de raíz española, e inclusive a la música aborigen, en el sentido de permitir que influyeran la interpretación de los repertorios musicales utilizados en las ceremonias del culto". Desde mediados del siglo XVII, Santafé de Bogotá no solamente era el centro político-administrativo, sino el centro de desarrollo cultural del Nuevo Reino de Granada y las Provincias.

Muchos se preguntaran sobre el tipo de música que se interpretaba en esa época, qué instrumentos se utilizaban, en dónde se interpretaba, cuáles fueron los compositores mas sobresalientes, en fin, tantos componentes que hicieron parte de una historia que sería determinante en las nuevas tendencias musicales de nuestro país pero también vital para la construcción de una identidad cultural que poco a poco se fue gestando gracias al desarrollo en otros ámbitos. A continuación se hablara brevemente de algunos compositores, instrumentos, formas y géneros, en fin, y de otros tantos elementos que no podrían quedarse relegados en el relato de esta maravillosa historia.

Otros Compositores importantes de la colonia

El primer músico importante, nacido en la ciudad de Santafé de Bogotá en el año 1548, fue don Gonzalo García Zorro, hijo del conquistador del mismo nombre y de la indígena de Tisquesusa. 

Otro compositor trascendental en la música de la colonia fue José de Cascante, sacerdote santafereño, desempeñó desde 1650 y por 52 años el cargo de Maestro de Capilla de la catedral. Por su obra puede ser destacado como uno de los compositores más importantes del período colonial. Escribió casi todas sus obras para dúos o tríos, en forma contraria, dice el investigador Robert Stevenson, a la tendencia predominante en otras catedrales de América. Como acompañamiento, Cascante utilizó partes de arpa, modalidad frecuente en la época, pero no abandonó las chirimías y bajones tradicionales en la música litúrgica.

Juan de Herrera y Chumacero, nacido en Santafé hacia 1665, era hijo del alférez Fernando de Herrera. Ordenado sacerdote, solicitó y obtuvo en 1703 el cargo de Maestro de Capilla de la catedral, en el cual permaneció hasta 1738. Entre sus obras como compositor se destacan algunas escritas para varios coros. Se conservan tres colecciones de Salmos y otras muchas obras. Herrera escribió 8 obras para 2 o 3 voces con textos en castellano, y utilizó el latín para 24 obras con mayor número de partes vocales; compuso también una Canzona sin palabras.
Juan de Herrara (1670-1738)- Misa de difuntos - Kyrie

El compositor Juan Ximénez, nacido en Santafé, escribió entre 1709 y 1724 una serie de villancicos que se conservan en el archivo de la catedral. Se destacan además de José Cascante y Juan de Herrera, el compositor Juan Ximénez, nacido en Santafé, escribió entre 1709 y 1724 una serie de villancicos que se conservan en el archivo de la catedral. Cuando murió Juan de Herrera, el 2 de marzo de 1738, se mantenía la distribución de las responsabilidades de los músicos de la catedral con respecto a la enseñanza del canto a monaguillos e integrantes del coro. En cuanto hace a la música eclesiástica, se registran innovaciones aun dentro de la catedral de Santafé de Bogotá: las chirimías y bajones, instrumentos que en forma tradicional habían acompañado el canto, empezaron a ser sustituidos por violines y flautas, o por conjuntos integrados con órgano y arpa.

Otros como Joseph Dadey, Francisco de Paula Amaya, Ignacio María Tordesillas, Juan e Dios Torres, etc., maestros eclesiásticos fueron fundamentales  y notables en la labor musical, en las postrimerías del siglo XVIII.

En páginas anexas a este documento donde se habla, además de otros temas, se pueden encontrar decenas de compositores que mantuvieron e influyeron de una u otra manera, en la música mestiza de esa época ya que las formas, géneros y demás elementos europeos siempre estuvieron arraigados en las composiciones de los músicos colombianos.

 FORMAS  Y GÉNEROS MUSICALES DE LA EPOCA DE LA COLONIA EN COLOMBIA

La Polifonía tuvo en la colonia desarrollo y florecimiento a juzgar por la cantidad de libros de polifonistas de nota que se conservan en la catedral de Bogotá, de las cuales se sacaron partes para los ejecutantes. Era música para cantar y no para archivo. La nómina de compositores de éste genero la encabeza Gutierre Fernández Hidalgo, ya nombrado. Cincuenta años más largos desde 1650 hasta su muerte domina el panorama musical religioso Joseph Cascante (c.1620-1702) sacerdote. Sus obras presentan dos estilos diferentes: El puramente religioso para ser usado en la liturgia solemne y el popular.

Una de las formas musicales más populares dentro del ambiente musical religioso en todas las iglesias fue la Salve. Otras formas musicales en el género religioso se manifiestan en misas, salmos del oficio divino, motetes, plegarias, cantos de alabanza, oratorios, loas y el villancico: Antigua canción a lo villano, de extracción popular. No necesariamente destinada a la época de navidad, sino para toda ocasión a través del año litúrgico.

En cuanto a lo popular, el pueblo bailaba fandangos y bundes, que más de una vez fueron objeto de censuras eclesiásticas. En la música secular también se estilaron los romances, cantos a lo humano, sobre tema profano, pastoril o erótico. También, en el polo opuesto de la actividad eclesiástica, y a modo de contrapunto histórico, el pueblo mestizo e indígena de la ciudad, seguía su propio camino, conservaba sus tradiciones y creaba de continuo expresiones melódicas y rítmicas de fondo ancestral. Desde comienzos de siglo XVIII, había cobrado vigorosa presencia el tiple, como invención autóctona, imitativa de la guitarra, y al lado de él, aquella, como progenitora, la bandola y el requinto, asimilados por el pueblo de modelos españoles. Habían adquirido el sello del mestizaje. En las calles se escuchaban grupos formados con tales instrumentos de cuerda, asociados a flautas de carrizo, capadores, raspas, alfandoques, tamboras, carracas, quiribillos y fotutos. Las chicherías eran “los centros musicales” de gente del común. La copla reinaba en el cantar rústico y florecía en interminables sesiones de “torbellino”, “bambuco” y “guabina”.
Victor Raul Rojas - Canto al tiple

LOS INSTRUMENTOS DE LA COLONIA

Una de las características más importantes de la música española de los siglos XVI y XVII fue la constante presencia de instrumentos musicales, especialmente de viento, como apoyo para las voces y la preferencia de otros –como el arpa- para su acompañamiento.  Esta practica fue posteriormente desarrollada en las colonias americanas, donde se le dio especial impulso debido a la alta participación de indígenas y de otros grupos étnicos en la actividad musical, como resultado de la labor aculturativa desarrollada por la sociedad civil y por misioneros y el clero en general. En América hispánica, los instrumentos usados pertenecían a algunas familias que habían ganado gran popularidad en la península y que se habían convertido –en algunos casos- en símbolos de la práctica musical española. Este es el caso de la vihuela, la guitarra y el arpa, en cuanto a los instrumentos de bajo continuo y de la familia de cornetas, chirimías y bajones en lo que se refiere al doblaje de las voces y a la música usada al aire libre en toda clase de ceremonias públicas, religiosas y civiles. Los instrumentos de viento mas usados fueron las chirimías, las cornetas y los de la familia de los bajones, aunque durante el siglo XVIII son también frecuentes las flautas. Igual ocurría con las violas y los violines y con instrumentos como las bandolas. En lo que se refiere a instrumentos de teclado, también ocuparon un lugar importante en la práctica musical religiosa y profana. Sin duda el órgano –como símbolo de la música religiosa- mantuvo su lugar de privilegio en las iglesias y catedrales.

Otros instrumentos como el clavicordio, la vihuela, el vihuelón, el rabel, el laúd, la bandurria, la guitarra, el arpa, la caja, el tambor o tambora, los clarines, las campanas, en fin, gran cantidad de instrumentos que llegaron y otros poco existentes en el territorio, hicieron parte de la música que de igual forma fueron evolucionando tanto en sus formas y sonoridades.  Hay una Clasificación del instrumental músico en el folklor colombiano. En el estudio de la organología musical colombiana, pueden considerarse 4 grandes grupos de instrumentos que son:

1-    Los precolombinos

2-    Los indígenas

3-    Los mestizos actuales que han sido tomados del ámbito indígena, sin o con modificaciones de adaptación y del ámbito foráneo (blanco o negro de conquistadores y esclavos con modificaciones de adaptación también.

4-    Los foráneos, de origen blanco o negro, sin modificación de adaptación, que se usan en el ámbito de las clases sociales eruditas yen las populares no típicas.

La música de la colonia es un período que abarca más de 250 años de historia y por ende su complejidad para hablar de compositores, instrumentos, escuelas y demás, donde en muchos casos, no se conoce ni siquiera, registro escrito de éstos y otros tantos elementos, pero que con lo que se puede conseguir en bibliotecas, museos e internet, se puede conocer, armar y contar la historia de un apasionante tema que se podría decir, es la génesis de lo que somos hoy en día en lo político, social y cultural.

La música y la iglesia, jugaron un papel preponderante en la construcción de sociedad e identidad, además en la diversificación y proliferación de músicos y por ende de músicas  siempre influenciados por el contexto europeo, pero a medida que fueron pasando los años, con el mestizaje, nuevas cosas que se fueron descubriendo y adaptando, y sin descuidar también la herencia de nuestros aborígenes, se empezaron a conjugar y mezclar todos éstos elementos en maneras propias de resignificar, reaprender y construir formas de expresión y de cultura con un sello más autóctono de los que sobrevivieron a este proceso y que irrigarían la historia de nuestro país.
BIBLIOGRAFÍA
- “Historia de la música en Colombia”, José Ignacio Perdomo Escobar, 5ta Edición, Plaza y Janes, Editores Colombia Ltda., 1980, Bogotá-Colombia.
- “La música en el arte colonial de Colombia”, Egberto Bermúdez, Dirección editorial: Fvndación de Mvsica, 1994, Biblioteca Banco de la República.
- "La música de Bogotá en el siglo XIX”, Biblioteca Banco de la República.

3 comentarios:

  1. Es curioso cómo en Europa y EEUU la música tiene un lugar preponderante en el desarrollo histórico, y al contar la historia del desarrollo social de estas dos grandes sociedades, se tiene en cuenta la influencia de la música y su repercusión en la historia. Es algo que deberíamos rescatar en Colombia, donde la historia escrita por la Iglesia y los españoles cuenta poco de ese desarrollo musical autóctono. Se debe enseñar como parte de la historia de un país y como aporte histórico a lo que somos hoy en día.

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  2. uuuuuuuuuuuuuuufffffffffffff tan buena esta pag que si sirve pa algo gracias a diosuna pag q importa verla

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  3. Estuvo muy bueno el texto; para aprender algo de la historia de la música Colombiana.

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